Caso real — Clínica de fisioterapia
Una clínica especializada en suelo pélvico, con la consulta llena de pacientes contentos y una presencia digital que no contaba nada de eso. Esto es lo que hicimos. Publicado sin identificar al cliente, por respeto a su privacidad.
La fisioterapeuta llevaba años tratando suelo pélvico, con más de cien reseñas de pacientes y una valoración excelente en Google. El boca a boca funcionaba. Lo que no funcionaba era todo lo demás: la web no explicaba qué trataba exactamente, los testimonios de la página de inicio eran de relleno, y no había forma de saber cuántas personas pedían cita desde internet.
Es un patrón que se repite en el sector sanitario. La consulta va bien, así que nadie mira la web. Y cuando la miras de cerca, te das cuenta de que está trabajando en contra: promete poco, se lee mal en el móvil y no aparece cuando alguien de tu ciudad busca justo lo que tú haces.
Las especialidades reales de la clínica —suelo pélvico masculino, postparto, pediátrica— no tenían página propia. Sin página, no hay nada que Google pueda posicionar para esas búsquedas.
No había analítica configurada. Ni cuántas visitas llegaban, ni de dónde, ni cuántas terminaban pidiendo cita. Sin datos, cualquier decisión de inversión es a ciegas.
Casi 120 reseñas reales de pacientes en Google, y la web mostrando testimonios inventados. El mejor activo del negocio no estaba en ninguna parte.
Una clínica maneja datos de salud. No había política de privacidad, ni aviso legal, ni gestión de consentimiento de cookies conforme a normativa.
No fue un rediseño. Fue reconstruir la presencia digital entera, empezando por decidir qué página va a competir por qué búsqueda.
Antes de escribir una sola línea, un mapa de 15 URLs en el que cada página tiene una palabra clave y una intención propias. Ninguna compite contra otra.
Una página por terapia, escrita con el vocabulario que usan las pacientes, no el de los manuales: qué se trata, cómo, y qué esperar de la primera sesión.
Artículos de blog sobre las preguntas que la gente escribe en Google antes de pedir cita, y bloques de preguntas frecuentes en cada página.
Google Analytics 4 configurado desde cero, con los eventos que de verdad importan marcados como conversión. Ahora se sabe qué canal trae pacientes.
Un formulario de solicitud de cita con envío por SMTP autenticado desde el correo propio del dominio, para que las peticiones no acaben en spam.
Lo que no se ve pero te puede costar caro: cobertura legal completa y una web que carga rápido en el móvil, que es donde busca la gente.
Datos reales de Google Analytics del último mes completo (13 de julio a 9 de agosto de 2026). Sin proyecciones ni estimaciones.
En 28 días: 6 solicitudes de cita por formulario, 6 conversaciones abiertas por WhatsApp y 3 inscripciones a cursos. Todo medido, todo atribuible a un canal concreto.
Peticiones reales al mes
// ConversionesDe cada 100 personas que entran en la web, 11 acaban contactando. En captación online, una tasa por encima del 3% ya se considera buena; esta la multiplica por tres.
Tasa de conversión
// Visitas que contactanUn minuto y 49 segundos de media leyendo. Para una web de servicios es mucho: significa que quien llega encuentra lo que buscaba y se queda a leerlo.
Tiempo de lectura
// InteracciónTodas las métricas de experiencia de página en verde en móvil. Importa porque la mayoría de las búsquedas de salud se hacen desde el teléfono, muchas veces de noche.
Core Web Vitals
// Rendimiento móvilEl volumen de tráfico todavía es modesto: 97 personas en 28 días. Esta no es la historia de una web con miles de visitas. Es la de una web pequeña y muy afinada, en la que casi nadie entra por casualidad y uno de cada nueve que entra levanta la mano. Prefiero 97 visitas que traen 15 peticiones que 3.000 que no traen ninguna.
El crecimiento en tráfico llega después, según van madurando las páginas de especialidad en Google. Y hay una señal curiosa de que el camino es el correcto: ya hay pacientes llegando desde ChatGPT, que era justo el motivo de escribir las preguntas frecuentes pensando también en cómo responden las IAs.
En el sector sanitario, la tentación es hablar de técnicas: la máquina que has comprado, las siglas del método, los años de formación. Pero quien busca no escribe el nombre de la técnica. Escribe lo que le pasa: «se me escapa el pis al correr», «dolor después del parto». La página que gana es la que usa esas palabras.
El otro aprendizaje es más incómodo: sin medición, todo lo demás es opinión. Hasta que no hubo analítica configurada con las conversiones bien marcadas, no había forma de saber si una web nueva servía para algo. Ahora, cuando entra una solicitud de cita, se sabe de dónde vino.
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